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miércoles, 16 de julio de 2014

La más silvestre aspiración.

Si pudiéramos despeinar nuestras plumas
y ser pacíficamente fieles a esta maraña de ruidos…

Si pudiéramos evolucionar sin las alas represoras
de lo fugaz y degradable…

Si pudiéramos desvelar nuestros armarios repletos de emoción,
nuestros atuendos camaleónicos y desgastados….

Si pudiéramos fustigar los cánones de un ritual llamado interacción,
de sus tentáculos repletos de remaches, obesos de frustración…

Si tal vez pudiéramos atravesar
la desnudez boreal del pensamiento…
Entonces, sólo entonces, sólo entonces,
                                   sólo

                                               entonces….

lunes, 7 de julio de 2014

Constrúyeme.

(Sinceramente, dudo que ya nos hayan presentado).
No te sorprendas, en verdad la cobardía,
gruñendo igual que un cachorro indócil,
me maquilla imbécilmente
bajo los sellos de falsos pasaportes,
me tritura como caníbal p-a-u-s-a-d-a-m-e-n-t-e,
hasta devolver un millón de espejos rajados,
un manantial reflejando lo que supongo ser
y esos condimentos que me acompañan,
pero jamás – no, nunca, no -,
el trapo anciano e inservible
que tras bamboleos de meses absorbí. 
Si fuera, por gracia genética y providencia,
un maniquí valiente, diáfano u honrado,
como los niñitos que hurtan estrellas
al barón empalado de la complejidad
- yo que apenas me atrevo a encenderlas-,
forjaría un prisma para mostrar estos rostros camuflados,
aunque así disparara contra mí torpemente,  
aunque ciego descubriera milicias de pecados
y así desgarrara el espejismo que me envuelve;
pero, ¿CÓMO?
Ni tan siquiera discierno entre carnes y disfraces;
me debato despechado en junglas de ojos falsos,
de sospechas de plástico y  mil rutas cambiantes.

(Efectivamente dudo que ya nos hayan presentado).
En verdad, ni siquiera sé cómo llamarme:
no palpitan nombres para lo etéreo de una actuación,
no reluce ninguna denominación, ni acentos ni matices,
el ego no brota más que de una paradójica y llamativa ficción;
así que por favor,
sencilla, tiernamente, 
constrúyeme de nuevo.


"Sé que existo porque tú me imaginas"
- Ángel González.

lunes, 30 de junio de 2014

Revólver en la sien.

Les apuntan con un revólver en la sien
Rostros de lechuza y sus gimoteos en la noche,
En la serena, impasible, pálida tiniebla.
Les amordazan con cables de radio y televisión,
Con alambre de espino, filamentos capilares,
Ninguna evasión posible.
De sus ojos convertidos en cubitos de hielo,
De sus ombligos poco higiénicos y la tensión que les protege,
Miles de sedosas ideas, brotando parpadeos de juicios,
Concepciones envueltas por un lienzo alborotado.
Brotando súplicas y llantos al afrontar su temprano desemboque.
Un disparo, dos.
Rostros de búhos donde el ámbar opaco, negruzco manjar,
La espesa emanación de tinte rojizo choca con el aire.
Les empujan, ahora espantajos sin retención de esencia,
A una cinta mecánica de runas hindúes, de ciclos vitales,
Una banda que les transporta con un silbido constante,
Escatimando en delicadeza,
A su simbiosis con el sumidero. 

miércoles, 25 de junio de 2014

Ciénaga de alcohol.

(Duane Michals)














Supura.
Esta estocada aún candente enreda mi blanda asfixia,
la aridez de estos nervios, cada vaivén y cada recuerdo.
Sin embargo te perdono, aunque todavía me magulle más
como un siervo sin cordura condenado a la horca,
como quien resopla bajo gas de gárgolas y hongos secos.

Aún supura viralmente esta herida de cobre,
todavía aletean las cuchillas de sus cosquilleos,
todavía me arrolla, me desarma, me endurece;
se camufla entre pocilgas de animales muertos
y naturalezas con cadavérico esplendor.    

Sin embargo te comprendo.
Farolas mustias y envejecidas
adornan tibiamente mi perdón.
Me he rendido ante la impotencia
y la proximidad que nos arrima,
pero jamás recobrarás con un anzuelo
esa flauta de sirena del anochecer,
el encanto de un lobo de mármol
o tu acaramelada y divina pasión.

Esta herida aún supura y sus lamentos,
albinos maullidos de sal,
se precipitan demacrados sobre el silencio. 

viernes, 20 de junio de 2014

Si tú... Sí, sólo tú...

Y charlas y te quejas,
siempre con la fantasía de lo imposible,
con una bandera blanca bajo la lengua,
bajo el glacial y el arroyo que habitan furtivamente
en el desierto sin esquinas de cualquier boca.
Sólo entonces reposan un sol ennegrecido y su demencia,
los escorpiones que arrasan mi ligera gravedad,
y pausadamente desentierras, casi sin titubear,
casi bajo avalanchas y otoñales epidemias,  
un anciano paraíso sin crepúsculo,
despierto y fundido, alzado y confortante
en su perpetuo, inaudible susurro.
¡Ah!… ¿cuándo me desplomaré como un hambriento
sobre tu pelo con olor a húmedo trébol?  
Si tú me quisieras con el mismo saqueo de paz,
o al menos hurtando pequeñas brasas en el firmamento…
Si advirtieras el difuso estallido que detonas en mí,
o cómo se deshiela hasta mi última altitud,
cómo despides belleza y espuma en cada pestañeo…
Pero, joder, parece tan difícil rozar tus manos,
tus dedos y sus silvestres luciérnagas,
verte y fingir que eres menos de lo que veo;
tan efímero el ritmo industrial de nuestra sangre…
Y yo… ¡Ah!… ¿cuándo y cómo me recompondré?
Desprecio esta falsa maldición de revivir,
estos crónicos infartos que me marchitan
como si fuera un cachorro momificado.  
¿Por qué no extirpar mis aortas
y resecarlas bajo un sol dictatorial?
Excusas, disculpas, argumentos…
Prefiero tu rabioso y apacible asesinato.   


"Ofrecer amistad al que 
pide amor es como dar pan 
al que muere de sed"

- Publio Ovidio Nasón -

martes, 17 de junio de 2014

Confesión, discusión, ¿o qué?

Lo sé, lo soy.
Tal vez un ingenuo, un iluso ante ti,
un frasco de ensueños como aves malheridas,
pero, ¿cuántos fracasos doblarían mi testarudez?
Déjame ser este molusco de cerebro esponjoso,
aquel espantajo que se entrega para hacerse pedazos,
que atraviesa la quietud con lamentos de saxofón.
Ya conoces detalladamente mis obsesiones: 
mientras el mundo y sus canas se incendian
te reinvento entre bosques de horas y lentitud,
te reconstruyo tras esta memoria derruida y su catedral;
no uso ni bisturí ni cincel y siempre adoptas la misma apariencia,
siempre tu semblante de mármol de azúcar, de cielo artesonado;
siempre la curiosidad asomándose desde tu garganta,
siempre las ansias por vivir, descubrir y experimentar
como una implosión que sacude tus entrañas.
Ya me conoces, sólo pretendo diseccionarte
con la mayor sensibilidad posible,
intento asimilar los cánones de tu irregularidad
para auxiliarte y no herirte sin ser capaz de remendarlo.
Ya sabes que lo sé, lo soy, ¿cómo podría evitarlo? 
Trato de embotellar centellas según tu dedo las señale,
según se antojen a tus manías de doncella embrutecida,
según desees aproximarte a un confín del horizonte u otro. 
Simplemente déjame ser quien jamás sabrá quién soy.
Tú también cazas migajas de consuelos que surgen de la noche.
¿Por qué no aceptarlo y proseguir con nuestra evolución? 

jueves, 12 de junio de 2014

martes, 10 de junio de 2014

El día soleminmenso.


He terminado de recontar mis nacimientos

                         Los he confinado en resistentes jaulas de amnesia
          Los niños aspiran nubecillas con flautas y clarinetes
          Y huyen atemorizados de sus padres, revoltosos
          Una pálida avispa zumba entre mis oídos
          Comprendo que este sábado agoniza, derretido
          Y calurosos avisos de jornadas crónicas y degenerativas
          Acomodándose en los buzones
          Espantan insectos visionarios y chuchos con pipa

                       Yo estoy acostumbrado, repleto de hollín
                       Y mi ser parece agrietarse en dos    
                         Un "otro" que chirría cuando el instinto le derrota
                         Un "yo" que se exalta con facilidad
         Marqués, escudero, guardián, civil
          La moneda cuyo revés carece de significado

                        Pero somos uno al herirnos, al resolver situaciones
                        Aceptamos las debilidades que compartimos
                        Inhalamos inseguridad, indecisión
                        Él silba al contradecirme, muy amable y honesto
                        Explora las junglas de óxido de mi razón
                        De esas voces lógicas que he optado ignorar

          Pero hoy es un día melancólico
          Quizás levemente ahogado en vasos de papel
          Tal vez monótono, solemninmenso
          Hay un gato que ha huido parloteaullando
          Un vecino riega sus planes económicos
                         Yo escucho, tumbado, ruiditos incomprensibles

    ¿Por qué desear renacer? ¿Por qué recontar nacimientos?

XV Premio Alberto Vega Poesía



Estos últimos meses se ha celebrado el XV Premio Alberto Vega de Poesía, convocado ya desde hace más de una década con el motivo de fomentar la creatividad entre el sector juvenil de los Valles Mineros. El 4 de junio, ya hechas públicas las decisiones del jurado, se procedió con la presentación y la entrega del premio en el Centro Berlamina García. Al igual que en 2012, logré en esta ocasión ser seleccionado como ganador de la mayor categoría, aunque también existe otra relacionada con los menores de 14 años. En 2013, cuando me tocó - muy gratamente, sin asperezas - el puesto de finalista, quien consiguió alzarse esa vez con el premio fue Oscar Díaz Rodríguez, el cual este año también participó - con un poema digno de lectura profunda - y, ni que hubiéramos simulado un intercambio, le situaron en el escalón del finalista. 


Desde aquí pretendía agradecer escuetamente la cálida compañía y apoyo que esta organización, en nombre del "poeta del desencanto y la cotidianidad" Alberto Vega, ofrecen a quien participa en el concurso e intenta abrirse paso entre la fronda del conocimiento público. Cada año que transcurre estrechan más sus lazos no sólo como entidad cultural y recreativa sino también como un recuerdo amable, indulgente y satisfactorio para todos aquellos que lo han saboreado. Me apena pensar que no podré recurrir más a este galardón en años posteriores debido a mi mayoría de edad, pero agradezco muy honestamente la experiencia que ha significado para mí, al igual que vuestra tarea conjunta para impulsar la labor artística y la conservación del espíritu poético.

A continuación, el poema que envié y resultó ganador:

Imagen
SAMUEL ISAAC RUIBAL ROSÓN

http://www.lne.es/nalon/2014/05/27/mierense-samuel-isaac-ruibal-premio/1591189.html
http://www.lne.es/cuencas/2014/06/19/samuel-isaac-bravial-sergio-vega/1602632.html
(Por algún insospechado motivo se afanan en amasar mis apellidos a su gusto, en fin)
http://premioalbertovega.weebly.com/
https://www.youtube.com/watch?v=OKlI539Fj10

lunes, 9 de junio de 2014

Líneas paralelas.


Regresaste y abolí mi suprema perspectiva
                                 La prohibí
Junto a ti se desvanecieron esos tumores de creencias innecesarias,
                                 de iluminaciones alentadoras y descompuestas

            Me preguntas cuándo han partido
                                                                 Dime cuánto te quedarás
Nuestras líneas paralelas se hieren grotescamente,
                        se hallaron enclenques y mortales una a la otra.

            Trata de entender aunque lo comprendas,
aunque asimiles cualquier movimiento del amanecer.
Mi pureza es la carnicería entre actuaciones camaleónicas
            Mi imperfecto vaho de vela oscura...

Y regresaste y…
¡Ya basta! Cesa en tu repetición de farsas ajenas
          ¿No aprecias el fluir de los primeros días?
Me enfurezco al pensar cuánta luz has raptado
Cuántas orejas de bebé albergas en tus cajones
El néctar de libélulas que brota del corazón exaltando la honestidad
            Y de ello careces
La culpa asesinó a sus progenitores por vergüenza ajena
Pues siempre es ajena a uno mismo
           
Regresaste y me conmocioné
            Hay un cúmulo de huesos frente al acantilado
            Los crepúsculos se ciernen insuflando sombras sobre él
Desde ese lugar sollocé intensamente
            No preveía tu retorno, habías huido
Y esa marcha fue despedida de cuervos y halcones.
           


Cuando invocas mi nombre,
así, con esa cálida claridad,
me percato de que no lo poseo
esencialmente porque tú lo pronuncies,
sino debido a que yo te lo he enseñado. 

domingo, 8 de junio de 2014

Cómo se mostraría el semblante del mundo si, desde el milagroso descubrimiento del fuego, hubiera sido esculpido por un corazón sincero, amable, generoso, honrado, amante; de esos tan inusuales que verdaderamente han aprendido a perdonar.